Michael Carroll: "Decimos que queremos controlar nuestra privacidad en internet, pero... no actuamos del mismo modo"

Michael Carroll, experto en derecho en internet, cree que los intenrautas anteponen los beneficios de usar la red a los peligros para su privacidad

El profesor Michael Carroll, uno de los mayores expertos de EE.UU. en propiedad intelectual en internet y uno de los fundadores de Creative Commons, durante su visita a Barcelona

El profesor Michael Carroll, uno de los mayores expertos de EE.UU. en propiedad intelectual en internet y uno de los fundadores de Creative Commons, durante su visita a Barcelona

Propias

¿Cómo de importante es para usted la privacidad en internet? Mucho, ¿Cierto? Pero… ¿Se ha parado a leer punto por punto los términos y condiciones de lo que supone registrarse en una página web? La verdad es que la inmensa mayoría de los internautas no lo hacen. Pero vayamos mas allá, ¿Aunque así fuera y se percatara de que su información va a ser vendida a terceros, dejaría de aceptar los servicios que le ofrece digamos… Facebook? Michael Carroll, uno de los mayores expertos de EE.UU. en propiedad intelectual en internet y uno de los fundadores de Creative Commons, está convencido de que la mayoría de las personas pondría por delante los beneficios que obtendrían por el uso de esa red social a los potenciales perjuicios para su privacidad. Nuestras palabras y nuestros actos se contradicen. A pesar de eso, Carroll sostiene que tampoco es tan grave ya que todos salimos ganando. El problema viene cuando la información que circula sobre nosotros es tan delicada como la identidad sexual o las finanzas, áreas sensibles en las que la legislación todavía no es demasiado clara, afirma. Michael Carroll visitó Barcelona invitado por el consulado norteamericano en el marco de las jornadas Enter Forum sobre privacidad en Internet.

Hace unas semanas los tribunales de la UE fallaron a favor del llamado derecho al olvido. ¿Cuáles cree que serán sus efectos? ¿Estamos ganando en privacidad en detrimento de la transparencia?

El derecho al olvido en muchos aspectos refuerza leyes ya existentes. Se supone que tenemos derecho a borrar datos sobre nosotros mismos bajo las leyes de protección de datos. Ahora, esta nueva legislación lo hará más explícito. Pero creo que hay tensiones, porque lo que tú podrías querer que sea olvidado podría cambiar registros históricos. Así que, ¿Cómo definimos qué es lo privado y qué lo de interés público? La UE lo está intentando negociar, en parte porque en Europa hay una concepción de la privacidad más fuerte que en Estados Unidos. Nosotros tenemos una tradición de libertad de expresión que interactuaría de forma complicada con algunas de las provisiones del derecho al olvido. Por ejemplo, en Alemania tienes derecho a que una vez hayas cumplido tu pena en prisión se borren los detalles de tu crimen. Y ocurrió que dos conocidos criminales solicitaron a Wikipedia en alemán que borrara la entrada sobre su delito, algo que se hizo. Eso en EE.UU. no hubiera ocurrido, se hubiera considerado que borrarlo violaría el derecho a la libertad de expresión y la libertad de prensa.

¿Cree que otros países podrían adoptar la misma regulación?

Sí, en lo bueno y en lo malo. Porque en países sin un gobierno democrático podríamos ver como las élites usan el derecho al olvido como una forma de manipular los informes públicos en connivencia con las autoridades. Creo que puede ser un precedente peligroso si se usa en un país no democrático.

¿Google obedecerá la sentencia?

Estamos en mitad de una negociación. Una vez se establezcan las normas, el proveedor de servicios lo que hará es negociar contigo sobre cómo de importante es para ti el derecho al olvido en comparación con las ventajas de sus servicios. En función de la decisión del usuario, tendrá acceso a un paquete de servicios más o menos limitado.

¿Cree que los internautas tienen un conocimiento suficiente de sus derechos digitales? ¿Cuáles son las consecuencias de su ignorancia?

Indudablemente no conocen los detalles pero, honestamente, no se si las consecuencias son tan graves. Decimos que queremos controlar nuestra identidad digital, nuestra privacidad, pero… No actuamos del mismo modo. Lo que nuestras acciones dicen es que queremos comodidad, internet y servicios rápidos y que estamos mucho más interesados en la comodidad y en los precios bajos que en lo que decimos que queremos: privacidad. Y tiene sentido, porque lo que decimos que queremos sobre la privacidad es una preocupación temática, tiene que ver con nuestro sentido general de control sobre nuestra información. Pero en momentos concretos en internet lo que queremos es comodidad e inmediatez. Así que, no creo que educar sobre los derechos digitales por si solo cambie la forma en que tenemos nuestra experiencia online.

¿Qué cree que podría ocurrir a medio/largo plazo con toda esa información personal que está en manos de desconocidos con intereses a los que somos ajenos?

Creo que se necesita una legislación más explícita sobre el uso de datos. Nos hemos centrado en la necesidad de tener más información sobre lo que saben sobre ti. Pero incluso si lo supieras, no ibas a cambiar tu comportamiento. A medio plazo los consumidores podrán conseguir cambios a partir del activismo, las protestas y las acciones de grupo. Eso siempre será más efectivo que modificar tu configuración de seguridad.

Pero el activismo es inútil si el uso de tus datos se lleva a cabo sin que lo sepas.

Creo que las compañías te responderían que sí que tuviste información sobre lo que iban a hacer con tus datos cuando aceptaste su política de privacidad. Pero ¿Lo leíste? ¿Te importó? Nadie lo hace, y ese es el problema. Está regulado, pero la regulación dice que si tú das tu consentimiento, es legal. Y si usas esa página web y los términos dicen que venderán tus datos, pueden decir que tú diste tu consentimiento. Entiendo que lo que estás diciendo es que tú no diste tu consentimiento de forma específica, que no aceptaste con un conocimiento real de lo que sucedería, pero si la web te hubiera hecho clicar “acepto” en cada párrafo, incluso así, también hubieras usado la web. Por eso pienso que centrarse en el “sin mi consentimiento” es erróneo, porque incluso si sabemos lo que nos harán, lo aceptamos porque queremos sus servicios. Así que la regularización sobre la privacidad necesita ser más sobre qué es lo que pueden hacer con tus datos y qué no. Por ejemplo, es probable que dieras tu consentimiento a que, si una web sabe que has estado comprando zapatos, te mande publicidad sobre productos similares. Pero cuando la catalogación llega a puntos más sensibles de nuestra vida se convierte en algo menos cómodo. Y creo que ahora se está estudiando qué áreas de nuestra vida necesitan ser tratadas de forma diferente respecto al resto de nuestros datos. En la ley ya se reconoce que la salud, la identidad sexual, finanzas… son áreas que son sensibles, pero las normas deberían de ser más claras.

España es uno de los países del mundo en el que se realizan más descargas ilegales. ¿Qué soluciones propondría?

Las sociedades de derechos de autor o no quieren o no pueden ofrecer licencias a los proveedores de servicios para dar al usuario el contenido que demanda. Mi teoría es que estamos en medio de grandes negociaciones sobre privacidad, sobre contenido. El consumidor quiere todo el contenido, en cualquier dispositivo, cuando quiera y donde lo quiera. Y sí, están dispuestos a pagar si el precio es razonable. Los propietarios de los derechos todavía no están dispuestos a llegar hasta ahí porque no saben cuál es el precio y no están seguros de tener el permiso para hacerlo ya que hay muchos contratos antiguos, sindicatos… hay muchos actores que tienen que estar de acuerdo. Así que las descargas ilegales en parte se deben a que la gente dice “no quiero esperar, quiero mi música ahora”. Creo que cuando los propietarios de copyright ofrezcan más contenido legal a un precio razonable, las descargas ilegales disminuirían.

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